Mostrando entradas con la etiqueta Israel. Palestina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Israel. Palestina. Mostrar todas las entradas
jueves, 1 de julio de 2010
HOLOCAUSTO/ISRAEL
Tomado del blog de Txomin Goitibera
Etiquetas:
Colonialismo,
Holocausto,
Israel,
Israel. Palestina
viernes, 4 de diciembre de 2009
Shlomo Sand: EL PUEBLO JUDÍO ES UNA INVENCIÓN
Diario PÚBLICO,Junio 2008
EUGENIO GARCÍA GASCÓN - Tel Aviv - 02/06/2008 18:43
Shlomo Sand, profesor de Historia de Europa en la Universidad de Tel Aviv, acaba de publicar "Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío", donde cuestiona algunos principios de la historia sionista oficial.
El libro se ha mantenido cuatro semanas en la lista de los más vendidos en Israel, algo que Sand no acaba de entender. A cambio ha tenido pagar el peaje de recibir anónimos donde se le amenaza e insulta, llamándole kelev natzi masria (perro nazi apestoso) y otras lindezas. Sin embargo, no parece muy preocupado. El libro contiene dos tesis que en el pasado tuvieron cierto predicamento, también entre historiadores sionistas, pero que hoy han sido archivadas: que los actuales judíos provienen de pueblos paganos que se convirtieron al judaísmo lejos de Palestina, y por lo tanto no descienden de los antiguos judíos, y que los palestinos árabes son los únicos descendientes de los antiguos judíos.
Decir que el pueblo judío es una invención del siglo XIX parece una provocación.
A finales del XVIII y principios del XIX surgió el nacionalismo, y en la segunda parte del XIX se cimentó la idea del nacionalismo judío. Los franceses sabían que su pueblo existía desde los galos, los alemanes sabían que su pueblo existía desde los teutones, y los judíos empezaron a pensar que eran un pueblo desde el segundo Templo.
Y en su opinión eso no es correcto.
Sostengo que eso es una "invención", de la misma manera que no creo que hubiera un pueblo francés hace 250 años. La mayoría que vivía en el reino francés no sabían que eran franceses, incluso no lo sabían en la primera mitad del siglo XIX.
Sin embargo, los judíos siempre han tenido una identidad.
No creo que haya habido un pueblo judío hasta recientemente. Incluso le diré que ni siquiera pienso que hoy haya un pueblo judío.
¿Por qué?
La Biblia no es un libro histórico, es un libro de teología. Fueron los protestantes, y luego los judíos, los que convirtieron la Biblia en un libro de historia.
¿El pueblo judío es una invención cristiana?
Así es. Pongamos por ejemplo el supuesto exilio judío. El exilio nunca existió. Cuando los romanos destruyeron el Templo en el año 70 de la era cristiana, no expulsaron a los judíos por la fuerza. Los romanos nunca exiliaron a pueblos, algo que sí hicieron los asirios y los babilonios con algunas elites.
¿Cuándo empezó entonces esa versión de la historia?
La historia sionista tomó un mito cristiano del mártir Justino, que fue el primero que dijo, en el siglo III, que Dios había castigado a los judíos con el exilio porque no aceptaron a Jesús. Esa es la primera vez que afirma que los judíos fueron deportados.
Entonces, no hubo deportación...
Es cierto que los romanos no permitieron a los judíos que vivieran en Jerusalén, pero los cristianos crearon la fantasía de que no se les permitió vivir en toda Judea. La raíz del mito del exilio judío es cristiana. Nunca hubo exilio. No hay ningún libro científico que lo diga. En los billetes de 50 shekels se dice que Tito deportó a los judíos, pero es un mito.
Esto va en contra de lo que se dice comúnmente.
Así es, aunque ahora hay historiadores que dicen "Bueno, no hubo exilio pero sí que hubo emigración". Lo cierto es que como los griegos y los fenicios, los judíos viajaron por el Mediterráneo...
¿Acaso no es cierto? En España ya había judíos en aquella época.
Antes de Jesucristo había en Palestina entre medio millón y un millón de judíos. La inmensa mayoría, un noventa por ciento, o quizás un noventa y cinco por ciento, eran campesinos. Los judíos no eran como los fenicios o los griegos, no viajaban tanto como ellos por el mar. La proporción de los que salieron es infinitamente muy pequeña.
¿Incluso después de la destrucción del Templo en el año 70?
Incluso entonces. Lo que ocurrió antes del 70, en el periodo que va de los Macabeos a Adriano, es que el judaísmo comenzó a dispersarse. Atención, el judaísmo fue el que se dispersó, no los judíos. Es cierto que salieron comerciantes y soldados que llevaron consigo la idea monoteísta, pero no fueron muchos. Los Macabeos conquistaron Edom y obligaron por la fuerza a sus habitantes a convertirse al judaísmo. Lo mismo ocurrió en Galilea. Desde el siglo II antes de Cristo hasta el siglo II después de Cristo, el judaísmo fue el primer monoteísmo proselitista.
¿Ocurrió lo mismo en la diáspora?
En el Mediterráneo, a finales del siglo I después de Cristo había cuatro millones de creyentes judíos. Es en ese periodo proselitista cuando el judaísmo se proyecta en el Mediterráneo.
¿Quiere decir que la mayoría de los judíos del Mediterráneo no venían de Palestina?
Efectivamente, la inmensa mayoría no venían de Palestina. Eran conversos. Desde la época de Adriano, en el siglo II, se experimentó una caída drástica del número de judíos porque muchos se convirtieron al cristianismo. De cuatro millones de creyentes judíos se bajó a un millón.
¿Se convirtieron al cristianismo?
Y lo que voy a decir ahora está relacionado con España. A principios del siglo IV se produce la victoria del cristianismo con Constantino y decrece el número de judíos. El judaísmo prevalece sobre todo en Palestina, en Babilonia y en el norte de África. En el norte de África, en el siglo VII, cuando llega el islam, quienes luchan contra el islam son los judíos. Hay una reina judía bereber, Dahia Kahina, que luchó contra los musulmanes. El historiador árabe Ibn Jaldun menciona que en la zona había tribus judías muy populosas. La reina Kahina murió luchando contra los musulmanes en 694. Tariq ibn Ziyad, el conquistador de España en 711, era bereber. Hay muchos testimonios cristianos antiguos que dicen que los conquistadores eran judíos y musulmanes. Muchos judíos se sumaron al ejército musulmán porque padecieron mucho durante los reinos visigodos.
¿Sólo entonces entran los judíos en España de forma masiva?
Me he preguntado a menudo por qué había tantos judíos en España y no en Francia o Italia, por qué había tantos judíos en el lugar geográficamente más alejado de Palestina. Es obvio que hubo algunos soldados y comerciantes que se convirtieron, como en Francia o Italia. Pero, ¿por qué de repente hay tantos judíos en España? Creo que la respuesta se ha de buscar en la conquista bereber de judíos y musulmanes. El conquistador Tariq ibn Ziyad pertenecía a la tribu Nafusa, la misma tribu de la reina Kahina. Si en 711 Tariq ocupó un puesto tan destacado, es muy posible que en 694 fuera un soldado en el ejército judío de Kahina. No puede ser de otra manera. Con gran seguridad Tariq era un judío que se convirtió al islam. Si se leen los testimonios antiguos, se ve que los cristianos acusan conjuntamente a los musulmanes y a los judíos de la conquista de España. Creo que es por eso por lo que el número de judíos en España es tan superior al número de judíos en Francia o Italia.
Entonces, ¿la mayoría de los judíos españoles provenían de los judíos bereberes conversos?
En efecto. Pondré otro ejemplo, el de los judíos de Yemen. También hubo un reino judío en Yemen durante 120 años, a finales del siglo V y principios del VI, una tribu que se había convertido al judaísmo.
Usted menciona también el reino de los jázaros, un pueblo originario de Asia central, que se convirtió al judaísmo.
Con los jázaros ocurre exactamente lo mismo: es el judaísmo, y no los judíos, el que se expande. La masa demográfica más numerosa es la de los jázaros. Es curioso que el sionismo reconoce la importancia de los jázaros hasta 1967, y después deja de ser una tesis legítima.
¿De los jázaros provienen los judíos ashkenazis de Europa?
Así es. Los mongoles expulsaron a los jázaros hacia Europa. No puede ser que los judíos de Polonia vengan de Alemania, porque en Alemania, en los siglos XII y XIII, apenas había unos cientos de judíos, y de ahí no se puede pasar de la noche a la mañana a tres millones de judíos en Polonia, es sencillamente imposible. Los judíos de Polonia, y de otros países de Europa oriental, sólo pueden venir de los jázaros. Todavía en 1961 hay un prestigioso historiador israelí que afirma que los jázaros son los antepasados de los judíos de Europa oriental. Entonces aún se aceptaba que no provenían de Alemania.
Su teoría es que la inmensa mayoría de los judíos de hoy no provienen de Palestina sino de otros pueblos que se convirtieron al judaísmo.
Así es. Pero hay otra cuestión importante: Si no hubo exilio en Palestina, si los romanos no expulsaron a los judíos, ¿qué les ocurrió a los judíos de Palestina? Hay muchos historiadores israelíes, incluidos Yitzhak ben Zvi, el segundo presidente de Israel, o David ben Gurion, que hasta 1929 afirman que los palestinos árabes son los verdaderos descendientes de los judíos. Esta tesis que sostuvieron los mayores sionistas se murió en 1929. Todavía en 1918 Ben Zvi y Ben Gurion escribieron juntos un libro donde se afirma que los palestinos son los auténticos descendientes de los judíos. Sin embargo, decir esto hoy es causa de escándalo.
El sionismo no lo acepta.
Es necesario comprender que hay dos versiones del nacionalismo, una del río Rin hacia Occidente y otra del Rin hacia Oriente. En todas partes se inicia el nacionalismo como un fenómeno racista etnocéntrico, pero en Occidente deriva hacia un movimiento político civil. En cambio, al Oriente del Rin prevalece su carácter etnocéntrico. En las dos partes hay racismo. En Francia, si tienes la nacionalidad francesa eres francés, gracias a los valores republicanos. Pero en Alemania, incluso aunque tengas la nacionalidad no eres necesariamente alemán. En Polonia, desde 1919, si no eres católico no eres polaco. El sionismo nació entre Alemania y Polonia y por eso recibió una forma medio alemana y medio polaca.
Pero un judío es el hijo de una madre judía.
Sí según la ley religiosa, pero para el sionismo el judaísmo es pueblo y nación. No se puede entrar pero tampoco se puede salir. Sólo se puede entrar si te conviertes religiosamente. El sionismo no era religioso pero utilizó la religión porque no disponía de otros instrumentos para delimitar el judaísmo. Mi tesis es que el sionismo asumió los componentes etno-religiosos de los polacos y etno-biológicos de los alemanes y creó una especie de nacionalismo cerrado, que no es político ni civil como fueron los nacionalismos occidentales.
¿Y cuál es su pronóstico de cara al futuro?
Al día de hoy el sionismo conserva su carácter etnoreligioso y creo que eso destruirá el Estado de Israel.
¿Por qué?
El Estado de Israel dice que es el Estado del pueblo judío y que es un Estado democrático y judío, y eso es un oxímoron, una contradicción. Un Estado democrático pertenece a todos sus ciudadanos. Una cuarta parte de los ciudadanos de Israel no son judíos, pero el Estado dice que pertenece sólo a los judíos. Hay leyes que dicen que el Estado es judío, y que el Estado no está abierto a los demás. El sionismo no reconoce a los "israelíes" no judíos y esto no puede continuar. Incluso si Israel sale de los territorios ocupados no habrá calma. Los árabes están viviendo en un Estado que dice que no es de ellos, en cuyo himno nacional se habla del "espíritu judío". ¿Cuánto tiempo puede durar esta situación?
EUGENIO GARCÍA GASCÓN - Tel Aviv - 02/06/2008 18:43
Shlomo Sand, profesor de Historia de Europa en la Universidad de Tel Aviv, acaba de publicar "Cuándo y cómo se inventó el pueblo judío", donde cuestiona algunos principios de la historia sionista oficial.
El libro se ha mantenido cuatro semanas en la lista de los más vendidos en Israel, algo que Sand no acaba de entender. A cambio ha tenido pagar el peaje de recibir anónimos donde se le amenaza e insulta, llamándole kelev natzi masria (perro nazi apestoso) y otras lindezas. Sin embargo, no parece muy preocupado. El libro contiene dos tesis que en el pasado tuvieron cierto predicamento, también entre historiadores sionistas, pero que hoy han sido archivadas: que los actuales judíos provienen de pueblos paganos que se convirtieron al judaísmo lejos de Palestina, y por lo tanto no descienden de los antiguos judíos, y que los palestinos árabes son los únicos descendientes de los antiguos judíos.
Decir que el pueblo judío es una invención del siglo XIX parece una provocación.
A finales del XVIII y principios del XIX surgió el nacionalismo, y en la segunda parte del XIX se cimentó la idea del nacionalismo judío. Los franceses sabían que su pueblo existía desde los galos, los alemanes sabían que su pueblo existía desde los teutones, y los judíos empezaron a pensar que eran un pueblo desde el segundo Templo.
Y en su opinión eso no es correcto.
Sostengo que eso es una "invención", de la misma manera que no creo que hubiera un pueblo francés hace 250 años. La mayoría que vivía en el reino francés no sabían que eran franceses, incluso no lo sabían en la primera mitad del siglo XIX.
Sin embargo, los judíos siempre han tenido una identidad.
No creo que haya habido un pueblo judío hasta recientemente. Incluso le diré que ni siquiera pienso que hoy haya un pueblo judío.
¿Por qué?
La Biblia no es un libro histórico, es un libro de teología. Fueron los protestantes, y luego los judíos, los que convirtieron la Biblia en un libro de historia.
¿El pueblo judío es una invención cristiana?
Así es. Pongamos por ejemplo el supuesto exilio judío. El exilio nunca existió. Cuando los romanos destruyeron el Templo en el año 70 de la era cristiana, no expulsaron a los judíos por la fuerza. Los romanos nunca exiliaron a pueblos, algo que sí hicieron los asirios y los babilonios con algunas elites.
¿Cuándo empezó entonces esa versión de la historia?
La historia sionista tomó un mito cristiano del mártir Justino, que fue el primero que dijo, en el siglo III, que Dios había castigado a los judíos con el exilio porque no aceptaron a Jesús. Esa es la primera vez que afirma que los judíos fueron deportados.
Entonces, no hubo deportación...
Es cierto que los romanos no permitieron a los judíos que vivieran en Jerusalén, pero los cristianos crearon la fantasía de que no se les permitió vivir en toda Judea. La raíz del mito del exilio judío es cristiana. Nunca hubo exilio. No hay ningún libro científico que lo diga. En los billetes de 50 shekels se dice que Tito deportó a los judíos, pero es un mito.
Esto va en contra de lo que se dice comúnmente.
Así es, aunque ahora hay historiadores que dicen "Bueno, no hubo exilio pero sí que hubo emigración". Lo cierto es que como los griegos y los fenicios, los judíos viajaron por el Mediterráneo...
¿Acaso no es cierto? En España ya había judíos en aquella época.
Antes de Jesucristo había en Palestina entre medio millón y un millón de judíos. La inmensa mayoría, un noventa por ciento, o quizás un noventa y cinco por ciento, eran campesinos. Los judíos no eran como los fenicios o los griegos, no viajaban tanto como ellos por el mar. La proporción de los que salieron es infinitamente muy pequeña.
¿Incluso después de la destrucción del Templo en el año 70?
Incluso entonces. Lo que ocurrió antes del 70, en el periodo que va de los Macabeos a Adriano, es que el judaísmo comenzó a dispersarse. Atención, el judaísmo fue el que se dispersó, no los judíos. Es cierto que salieron comerciantes y soldados que llevaron consigo la idea monoteísta, pero no fueron muchos. Los Macabeos conquistaron Edom y obligaron por la fuerza a sus habitantes a convertirse al judaísmo. Lo mismo ocurrió en Galilea. Desde el siglo II antes de Cristo hasta el siglo II después de Cristo, el judaísmo fue el primer monoteísmo proselitista.
¿Ocurrió lo mismo en la diáspora?
En el Mediterráneo, a finales del siglo I después de Cristo había cuatro millones de creyentes judíos. Es en ese periodo proselitista cuando el judaísmo se proyecta en el Mediterráneo.
¿Quiere decir que la mayoría de los judíos del Mediterráneo no venían de Palestina?
Efectivamente, la inmensa mayoría no venían de Palestina. Eran conversos. Desde la época de Adriano, en el siglo II, se experimentó una caída drástica del número de judíos porque muchos se convirtieron al cristianismo. De cuatro millones de creyentes judíos se bajó a un millón.
¿Se convirtieron al cristianismo?
Y lo que voy a decir ahora está relacionado con España. A principios del siglo IV se produce la victoria del cristianismo con Constantino y decrece el número de judíos. El judaísmo prevalece sobre todo en Palestina, en Babilonia y en el norte de África. En el norte de África, en el siglo VII, cuando llega el islam, quienes luchan contra el islam son los judíos. Hay una reina judía bereber, Dahia Kahina, que luchó contra los musulmanes. El historiador árabe Ibn Jaldun menciona que en la zona había tribus judías muy populosas. La reina Kahina murió luchando contra los musulmanes en 694. Tariq ibn Ziyad, el conquistador de España en 711, era bereber. Hay muchos testimonios cristianos antiguos que dicen que los conquistadores eran judíos y musulmanes. Muchos judíos se sumaron al ejército musulmán porque padecieron mucho durante los reinos visigodos.
¿Sólo entonces entran los judíos en España de forma masiva?
Me he preguntado a menudo por qué había tantos judíos en España y no en Francia o Italia, por qué había tantos judíos en el lugar geográficamente más alejado de Palestina. Es obvio que hubo algunos soldados y comerciantes que se convirtieron, como en Francia o Italia. Pero, ¿por qué de repente hay tantos judíos en España? Creo que la respuesta se ha de buscar en la conquista bereber de judíos y musulmanes. El conquistador Tariq ibn Ziyad pertenecía a la tribu Nafusa, la misma tribu de la reina Kahina. Si en 711 Tariq ocupó un puesto tan destacado, es muy posible que en 694 fuera un soldado en el ejército judío de Kahina. No puede ser de otra manera. Con gran seguridad Tariq era un judío que se convirtió al islam. Si se leen los testimonios antiguos, se ve que los cristianos acusan conjuntamente a los musulmanes y a los judíos de la conquista de España. Creo que es por eso por lo que el número de judíos en España es tan superior al número de judíos en Francia o Italia.
Entonces, ¿la mayoría de los judíos españoles provenían de los judíos bereberes conversos?
En efecto. Pondré otro ejemplo, el de los judíos de Yemen. También hubo un reino judío en Yemen durante 120 años, a finales del siglo V y principios del VI, una tribu que se había convertido al judaísmo.
Usted menciona también el reino de los jázaros, un pueblo originario de Asia central, que se convirtió al judaísmo.
Con los jázaros ocurre exactamente lo mismo: es el judaísmo, y no los judíos, el que se expande. La masa demográfica más numerosa es la de los jázaros. Es curioso que el sionismo reconoce la importancia de los jázaros hasta 1967, y después deja de ser una tesis legítima.
¿De los jázaros provienen los judíos ashkenazis de Europa?
Así es. Los mongoles expulsaron a los jázaros hacia Europa. No puede ser que los judíos de Polonia vengan de Alemania, porque en Alemania, en los siglos XII y XIII, apenas había unos cientos de judíos, y de ahí no se puede pasar de la noche a la mañana a tres millones de judíos en Polonia, es sencillamente imposible. Los judíos de Polonia, y de otros países de Europa oriental, sólo pueden venir de los jázaros. Todavía en 1961 hay un prestigioso historiador israelí que afirma que los jázaros son los antepasados de los judíos de Europa oriental. Entonces aún se aceptaba que no provenían de Alemania.
Su teoría es que la inmensa mayoría de los judíos de hoy no provienen de Palestina sino de otros pueblos que se convirtieron al judaísmo.
Así es. Pero hay otra cuestión importante: Si no hubo exilio en Palestina, si los romanos no expulsaron a los judíos, ¿qué les ocurrió a los judíos de Palestina? Hay muchos historiadores israelíes, incluidos Yitzhak ben Zvi, el segundo presidente de Israel, o David ben Gurion, que hasta 1929 afirman que los palestinos árabes son los verdaderos descendientes de los judíos. Esta tesis que sostuvieron los mayores sionistas se murió en 1929. Todavía en 1918 Ben Zvi y Ben Gurion escribieron juntos un libro donde se afirma que los palestinos son los auténticos descendientes de los judíos. Sin embargo, decir esto hoy es causa de escándalo.
El sionismo no lo acepta.
Es necesario comprender que hay dos versiones del nacionalismo, una del río Rin hacia Occidente y otra del Rin hacia Oriente. En todas partes se inicia el nacionalismo como un fenómeno racista etnocéntrico, pero en Occidente deriva hacia un movimiento político civil. En cambio, al Oriente del Rin prevalece su carácter etnocéntrico. En las dos partes hay racismo. En Francia, si tienes la nacionalidad francesa eres francés, gracias a los valores republicanos. Pero en Alemania, incluso aunque tengas la nacionalidad no eres necesariamente alemán. En Polonia, desde 1919, si no eres católico no eres polaco. El sionismo nació entre Alemania y Polonia y por eso recibió una forma medio alemana y medio polaca.
Pero un judío es el hijo de una madre judía.
Sí según la ley religiosa, pero para el sionismo el judaísmo es pueblo y nación. No se puede entrar pero tampoco se puede salir. Sólo se puede entrar si te conviertes religiosamente. El sionismo no era religioso pero utilizó la religión porque no disponía de otros instrumentos para delimitar el judaísmo. Mi tesis es que el sionismo asumió los componentes etno-religiosos de los polacos y etno-biológicos de los alemanes y creó una especie de nacionalismo cerrado, que no es político ni civil como fueron los nacionalismos occidentales.
¿Y cuál es su pronóstico de cara al futuro?
Al día de hoy el sionismo conserva su carácter etnoreligioso y creo que eso destruirá el Estado de Israel.
¿Por qué?
El Estado de Israel dice que es el Estado del pueblo judío y que es un Estado democrático y judío, y eso es un oxímoron, una contradicción. Un Estado democrático pertenece a todos sus ciudadanos. Una cuarta parte de los ciudadanos de Israel no son judíos, pero el Estado dice que pertenece sólo a los judíos. Hay leyes que dicen que el Estado es judío, y que el Estado no está abierto a los demás. El sionismo no reconoce a los "israelíes" no judíos y esto no puede continuar. Incluso si Israel sale de los territorios ocupados no habrá calma. Los árabes están viviendo en un Estado que dice que no es de ellos, en cuyo himno nacional se habla del "espíritu judío". ¿Cuánto tiempo puede durar esta situación?
Etiquetas:
Árabes,
Españoles,
Israel,
Israel. Palestina,
JUDÍOS,
Patriotismo
domingo, 29 de noviembre de 2009
ISRAEL: MITOLOGÍA DE LA COLONIZACIÓN
http://txomingoitibera.wordpress.com/
Shlomo Sand y Jacques Attali discuten sobre la identidad judía.
Publicado en Uncategorized el 23 Octubre 2009 por txomingoitibera
Este debate tuvo lugar en febrero de 2009 promovido por L’EXPRESS :
El uno se sitúa en el campo de la fe, de la tradición, el otro cultiva la crítica y desmonta los dogmas sionistas. El francés Jacques Attali, autor del Dictionnaire amoureux du judaïsme (Plon), y el israelí Shlomo Sand que ha publicado Comment le peuple juif fut inventé (Fayard), debaten los fundamentos de la identidad judía y de la legitimidad del Estado hebreo.
L’Express: Ben Gurion dijo: “Israel es la interpretación moderna del judaísmo” ¿Están de acuerdo ustedes dos con esa afirmación?
Slomo Sand: El judaísmo no es un pueblo ni una nación; es el primer gran monoteísmo, base de todos los demás. Hemos conservado el universo simbólico, la sensibilidad y la cosmología del judaísmo, pero Israel es su negación de algún modo. Es un Estado laico que se aprovecha de la religión y la utiliza para justificarse.
Jacques Attali: Para mí el judaísmo se define por dos ideales, un Libro y una Tierra que, a veces, pueden revelarse como contradictorios. Se instauró primero por una historia teológica verdaderamente fundadora que nutrió una aventura humana extraordinariamente compleja y dinámica. Se caracteriza después por la idea de progreso; el judaísmo aportó al destino humano la la idea del tiempo no cíclico: no estamos ahí para asumir el mundo y reproducirlo tal cual, sino para transformarlo y re-crearlo. En cuanto a Israel, para mí es ciertamente una de las formas de realización del judaísmo –que por primera vez desde hace dos mil años, ha llegado a ser demográficamente mayoritario. Ahora bien, las condiciones de supervivencia de esta realidad exigen, espero que por poco tiempo, contradecir ciertos ideales del judaísmo, aunque no en lo esencial, a saber que el pueblo judío no podrá estar satisfecho si antes no lo están sus vecinos.
Shl. S.: En tanto que historiador, no creo que la Biblia pueda servir de fundamento a la existencia de Israel. Son los sionistas quienes han hecho de ella el fundamento de la creación de un Estado nacional. Además, en la tradición popular judía, la Biblia tiene menos importancia que sus comentarios, la Mishna y el Talmud.
J. A.: Eso que dice usted es históricamente inexacto. El pueblo judío se constituó ante todo alrededor de un libro, la Torah, el resto de las escrituras fue apareciendo en torno a ese pilar. Por consiguiente todo lo que ha contribuído a fundar la identidad judía depende de los comentarios, ya se trate de la Torah o de los Profetas. El pensamiento cabalístico del Zohar gira ampliamente alredeor de un profeta al menos que es Jeremías. El judaísmo se estructura competamente alrededor del Libro del que es portador y mensajero.
Shl. S.: No estoy de acuerdo, tampoco con su visión del judaísmo como factor de progreso. Creo que la dimensión del tiempo cíclico existe tanto en el judaísmo como en las otras religiones. El Mesías no tiene por qué venir en el futuro, puede venir en cualquier momento. No ncuentro en el judaísmo esa noción del tiempo que progresa.
J. A.: Falso. El concepto de Tikkun olam (recomponer el mundo) está en el centro del judaísmo. No estamos aquí para que el mundo se repita, sino para mejorarlo. Esta idea ya estaba presente en el discurso de Salomón cuando inauguró el Templo y en bastantes más textos. Ello implica la idea de progreso y de altruismo.
Shl. S.: Usted sostiene también que el pueblo judío ha estado exiliado desde su expulsión de Judea por los romanos el año 70 d. C., lo cual es históricamente discutible. En mi libro demuestro que la noción de exilio no es un invento judío. Fue San Justino mártir, quien el el siglo II de nuestra era quien desarrollo, por razones útiles al cristianismo, la idea de un pueblo judío castigado y exiliado. Hay investigaciones que prueban que la diáspora judía de la antigüedad se debió bastante más a un fenómeno de conversión al judaísmo de ciertas poblaciones de la cuenca mediterránea que a la dispersión del pueblo hebreo. Los judíos no fueron exiliados de la tierra de Canaán. No hay más razones para creer en “nuestros-antepasados-hebreos” que las que hay para creer en “nuestros-antepasados-galos”. En aquellos tiempos el judaísmo era proselitista, luego renunciaría a serlo. En el Imperio romano e incluso en el helenismo, los judíos mostraron cierto interés en convertir a su fe a todos los pueblos del Mediterráneo.
BabiloniaJ. A.: Ese exilio no fue el primero. ¡Ni siquiera fue esencial! ¿Qué hacemos con el primer exilio de los hebreos bajo Nabucodonosor?
Shl. S.: El pueblo judío en su conjunto no fue deportado a Babilonia. En el siglo VI a. C. Los babilonios deportaron a las élites políticas e intelectuales de Judea. Ese exilio es, según creo, la fuente del monoteísmo judío en la medida en que se produjo un encuentro entre los hebreos y las religiones babilónicas y persas. Esto es lo que contribuyó en gran medida a la redacción de la Biblia tal como la conocemos hoy en día. Pero, en lo que respecta al segundo exilio el año 70 d. C., sostengo que no se produjo según la versión mítica en la que se nos presenta habitualmente.
J. A.: Eso no tiene ninguna importancia. Ese exilio no es más que un episodio entre otros de la historia judía.Sh. S.: Todo lo contrario, porque está en la base de la pretensión de los judíos de exigir para ellos la tierra de Palestina como su cuna histórica.
J. A.: No, esa base está en Abraham, en David y en mil años de historia después.
Shl. S.: Nada de eso. En la declaración de independencia del Estado de Israel, está escrito que el pueblo judío fue expulsado por los romanos y que ha retornado a su tierra después de andar errando durante dos mil años. Es el fundamento mismo de la reinstalación de los judíos en Israel.
J. A.: No estoy del todo de acuerdo. El fundamento de Israel es Dios hablando a Abraham. No es casualidad que el nombre elegido para el nuevo Estado fuera Israel. Israel es el nombre que Dios dio a Jacob según el versículo del Génesis (32: 29). Antes del primer exilio ya hubo el Reino de David mil años antes de Cristo. Decir que el ideal judío comienza en el año 70 es un absurdo.
Shl. S.: La justificación de la colonización sionista sobre la tierra de Palestina emana de la ideología sionista, la cual se apoya en un mito histórico. Usted escribe en su libro que después del año 70 d. C. se exiliaron de Judea 2 millones de judíos. ¿De dónde sale esa cifra? De la historiografía oficial sionista. A partir de los trabajos de investigación efectuados por demógrafos israelíes, queda probado con claridad que en la tierra de Canaán de aquel tiempo sólo podían vivir entre 500.000 y un millón de personas, teniendo en cuenta los medios de producción agrícola y de susbsistencia. Así pues es impensable que hubieran dejado su tierra dos millones de judíos. No existe por el momento un solo libro serio de historia dedicado al exilio judío posterior al año 70. ¿No lo encuentra usted extraño?
J. A.: Usted le da demasiada importancia al exilio del año 70 y este no ocupa el lugar que usted le atribuye en la historia judía.
Shl. S.: Del mismo modo, los arqueólogos y los historiadores israelíes actuales ponen en cuestión numerosas páginas de lamoises rompetablas historia sagrada de Israel. No hubo por ejemplo Éxodo ni esa salida de todo un pueblo de Egipto. En cuanto a la estrella de David, seña instantánea de nuestra identidad, su origen no es judío: es un símbolo indio que se integró muy tardíamente en la simbología judía. No me molesta la mitología; con una sola condición: que no se vuelva contra otros pueblos y, sobre todo, que no haga distinción entre judíos y no judíos en términos de derechos. Yo vivo en Israel, en principio laico. Ahora bien, en ese Estado, una persona judía no puede casarse con una persona no judía, tiene que irse al extranjero para hacerlo. Es insoportable en el siglo XXI y es la herencia de la religión de nuestros padres. Israel debería pertenecer a todos los israelíes; de hecho un moldavo recién llegado, se encuentra allí más en su casa que mi vecino de despacho de la universidad de Tel Aviv que es un árabe israelí.
J. A.: El judaísmo no se reduce a eso. Hay que comprender la inmensidad del judaísmo, en la cual el Estado de Israel no ocupa más que una pequeña dimensión. El judaísmo merece ser conocido más allá de la caricatura dibujada por sus detractores que ven en él un pensamiento sectario, que denuncian su vinculación al estado de Israel, que atizan la polémica con los cristianos… Intento mostrar la gigantesca extensión de la aporatación judía al pensamiento universal, a la invención del tiempo, al método científico, todo lo que prueba cuan generoso, vasto y sofisticado es ese pensamiento. Ha sido realmente conformador de la historia humana; no sólo por que aportó la idea del dios único, sino también la de poner por delante al prójimo y la idea de que la vida es más importante que todo, incluso que la fe.
L’Express: En cualquier caso, ¿no está eso lejos de la política practicada por Israel?
J. A.: El pueblo judío existe más o menos desde hace tres mil años. Tres milenios de los cuales no ha sido realmente un Estado más que durante unos ciento veinte años o, todo lo más, tres siglos si contamos por extensión el periodo de los Asmoneos. ¡Tres siglos en tres milenios! Así pues el judaísmo no se limita al Estado de Israel. Es fundamental que Israel haga todo lo posible para sobrevivir pero si, dentro de mil años, tuviera que desaparecer o si tuviera algún día que dejar de ser un Estado j udío, el judaísmo podría aún proseguir su gran aventura. Incluso si Israel experimentase un proceso de desjudaización y entrase a formar parte del proceso de oriente medio.
Shl. S.: Sobre este último punto, tengo que decir que nosotros los israelíes somos habitantes de Oriente Medio y como tales debemos considerarnos.
J. A.: El judaísmo comporta también la ambición de progreso universal, Vivir en Oriente Medio no significa volverse oscurantista como, a veces lo son sus vecinos ¡so pretexto de ser mejor aceptado por ellos! Israel es portador de la llama de la democracia y de la lbertad con toda su vocación de legar a ser un Estado como los demás y de fundirse en la región. La cuestión esencial está en saber si la carrera de velocidad entre la civilización y la barbarie será ganada por la civilización. Israel con un Estado Palestino que le es necesario, ¿será capaz de hacer valer los ideales en oriente medio y no contentarse con ser aceptado al precio de renunciar a los principios de progreso? Ahí es donde el judaísmo es fundamental para no perder el rumbo. Sin el judaísmo, Israel estaría condenado a la desaparición.
Shl, S.: Yo, como israelí, no estoy seguro de haber aportado democracia a la región. Lo mismo que los americanos en Irak. Por la opresión que estamos haciendo reinar desde hace cuarenta años sobre los territorios ocupados, por la ausencia de cualquier proyecto político válido dirigido a los palestinos, hemos debilitado el ideal democrático en el Próximo Oriente y desacreditado a las fuerzas laicas. No niego la afinidad ni la solidaridad entre los judíos del mundo, sobre todo después de la Shoah, pero deploro que a causa de ese vínculo, los judíos del mundo entero se arroguen un derecho sobre la tierra de Israel superior al de sus habitantes árabes. Un judío francés puede, en cualquier momento, irse de Francia y venir a instalarse en Israel disfrutando de una ciudadanía de pleno derecho; un árabe israelí que ha nacido y vive en esta tierra, no tiene las mismas posibilidades.
J. A.: Israel es un país al que se le pide una moral superior a lde del resto del mundo, cuando está rodeado de gente que quiere su destrucción. En muchos aspectos, la existencia del Estado Palestino es mucho más importante para la supervivencia de Israel que para la de los países árabes. La mejor prueba de ello es que estos últimos no han hecho nunca nada para crearlo, y eso que ha sido posible desde 1947.
Shlomo Sand y Jacques Attali discuten sobre la identidad judía.
Publicado en Uncategorized el 23 Octubre 2009 por txomingoitibera
Este debate tuvo lugar en febrero de 2009 promovido por L’EXPRESS :
El uno se sitúa en el campo de la fe, de la tradición, el otro cultiva la crítica y desmonta los dogmas sionistas. El francés Jacques Attali, autor del Dictionnaire amoureux du judaïsme (Plon), y el israelí Shlomo Sand que ha publicado Comment le peuple juif fut inventé (Fayard), debaten los fundamentos de la identidad judía y de la legitimidad del Estado hebreo.
L’Express: Ben Gurion dijo: “Israel es la interpretación moderna del judaísmo” ¿Están de acuerdo ustedes dos con esa afirmación?
Slomo Sand: El judaísmo no es un pueblo ni una nación; es el primer gran monoteísmo, base de todos los demás. Hemos conservado el universo simbólico, la sensibilidad y la cosmología del judaísmo, pero Israel es su negación de algún modo. Es un Estado laico que se aprovecha de la religión y la utiliza para justificarse.
Jacques Attali: Para mí el judaísmo se define por dos ideales, un Libro y una Tierra que, a veces, pueden revelarse como contradictorios. Se instauró primero por una historia teológica verdaderamente fundadora que nutrió una aventura humana extraordinariamente compleja y dinámica. Se caracteriza después por la idea de progreso; el judaísmo aportó al destino humano la la idea del tiempo no cíclico: no estamos ahí para asumir el mundo y reproducirlo tal cual, sino para transformarlo y re-crearlo. En cuanto a Israel, para mí es ciertamente una de las formas de realización del judaísmo –que por primera vez desde hace dos mil años, ha llegado a ser demográficamente mayoritario. Ahora bien, las condiciones de supervivencia de esta realidad exigen, espero que por poco tiempo, contradecir ciertos ideales del judaísmo, aunque no en lo esencial, a saber que el pueblo judío no podrá estar satisfecho si antes no lo están sus vecinos.
Shl. S.: En tanto que historiador, no creo que la Biblia pueda servir de fundamento a la existencia de Israel. Son los sionistas quienes han hecho de ella el fundamento de la creación de un Estado nacional. Además, en la tradición popular judía, la Biblia tiene menos importancia que sus comentarios, la Mishna y el Talmud.
J. A.: Eso que dice usted es históricamente inexacto. El pueblo judío se constituó ante todo alrededor de un libro, la Torah, el resto de las escrituras fue apareciendo en torno a ese pilar. Por consiguiente todo lo que ha contribuído a fundar la identidad judía depende de los comentarios, ya se trate de la Torah o de los Profetas. El pensamiento cabalístico del Zohar gira ampliamente alredeor de un profeta al menos que es Jeremías. El judaísmo se estructura competamente alrededor del Libro del que es portador y mensajero.
Shl. S.: No estoy de acuerdo, tampoco con su visión del judaísmo como factor de progreso. Creo que la dimensión del tiempo cíclico existe tanto en el judaísmo como en las otras religiones. El Mesías no tiene por qué venir en el futuro, puede venir en cualquier momento. No ncuentro en el judaísmo esa noción del tiempo que progresa.
J. A.: Falso. El concepto de Tikkun olam (recomponer el mundo) está en el centro del judaísmo. No estamos aquí para que el mundo se repita, sino para mejorarlo. Esta idea ya estaba presente en el discurso de Salomón cuando inauguró el Templo y en bastantes más textos. Ello implica la idea de progreso y de altruismo.
Shl. S.: Usted sostiene también que el pueblo judío ha estado exiliado desde su expulsión de Judea por los romanos el año 70 d. C., lo cual es históricamente discutible. En mi libro demuestro que la noción de exilio no es un invento judío. Fue San Justino mártir, quien el el siglo II de nuestra era quien desarrollo, por razones útiles al cristianismo, la idea de un pueblo judío castigado y exiliado. Hay investigaciones que prueban que la diáspora judía de la antigüedad se debió bastante más a un fenómeno de conversión al judaísmo de ciertas poblaciones de la cuenca mediterránea que a la dispersión del pueblo hebreo. Los judíos no fueron exiliados de la tierra de Canaán. No hay más razones para creer en “nuestros-antepasados-hebreos” que las que hay para creer en “nuestros-antepasados-galos”. En aquellos tiempos el judaísmo era proselitista, luego renunciaría a serlo. En el Imperio romano e incluso en el helenismo, los judíos mostraron cierto interés en convertir a su fe a todos los pueblos del Mediterráneo.
BabiloniaJ. A.: Ese exilio no fue el primero. ¡Ni siquiera fue esencial! ¿Qué hacemos con el primer exilio de los hebreos bajo Nabucodonosor?
Shl. S.: El pueblo judío en su conjunto no fue deportado a Babilonia. En el siglo VI a. C. Los babilonios deportaron a las élites políticas e intelectuales de Judea. Ese exilio es, según creo, la fuente del monoteísmo judío en la medida en que se produjo un encuentro entre los hebreos y las religiones babilónicas y persas. Esto es lo que contribuyó en gran medida a la redacción de la Biblia tal como la conocemos hoy en día. Pero, en lo que respecta al segundo exilio el año 70 d. C., sostengo que no se produjo según la versión mítica en la que se nos presenta habitualmente.
J. A.: Eso no tiene ninguna importancia. Ese exilio no es más que un episodio entre otros de la historia judía.Sh. S.: Todo lo contrario, porque está en la base de la pretensión de los judíos de exigir para ellos la tierra de Palestina como su cuna histórica.
J. A.: No, esa base está en Abraham, en David y en mil años de historia después.
Shl. S.: Nada de eso. En la declaración de independencia del Estado de Israel, está escrito que el pueblo judío fue expulsado por los romanos y que ha retornado a su tierra después de andar errando durante dos mil años. Es el fundamento mismo de la reinstalación de los judíos en Israel.
J. A.: No estoy del todo de acuerdo. El fundamento de Israel es Dios hablando a Abraham. No es casualidad que el nombre elegido para el nuevo Estado fuera Israel. Israel es el nombre que Dios dio a Jacob según el versículo del Génesis (32: 29). Antes del primer exilio ya hubo el Reino de David mil años antes de Cristo. Decir que el ideal judío comienza en el año 70 es un absurdo.
Shl. S.: La justificación de la colonización sionista sobre la tierra de Palestina emana de la ideología sionista, la cual se apoya en un mito histórico. Usted escribe en su libro que después del año 70 d. C. se exiliaron de Judea 2 millones de judíos. ¿De dónde sale esa cifra? De la historiografía oficial sionista. A partir de los trabajos de investigación efectuados por demógrafos israelíes, queda probado con claridad que en la tierra de Canaán de aquel tiempo sólo podían vivir entre 500.000 y un millón de personas, teniendo en cuenta los medios de producción agrícola y de susbsistencia. Así pues es impensable que hubieran dejado su tierra dos millones de judíos. No existe por el momento un solo libro serio de historia dedicado al exilio judío posterior al año 70. ¿No lo encuentra usted extraño?
J. A.: Usted le da demasiada importancia al exilio del año 70 y este no ocupa el lugar que usted le atribuye en la historia judía.
Shl. S.: Del mismo modo, los arqueólogos y los historiadores israelíes actuales ponen en cuestión numerosas páginas de lamoises rompetablas historia sagrada de Israel. No hubo por ejemplo Éxodo ni esa salida de todo un pueblo de Egipto. En cuanto a la estrella de David, seña instantánea de nuestra identidad, su origen no es judío: es un símbolo indio que se integró muy tardíamente en la simbología judía. No me molesta la mitología; con una sola condición: que no se vuelva contra otros pueblos y, sobre todo, que no haga distinción entre judíos y no judíos en términos de derechos. Yo vivo en Israel, en principio laico. Ahora bien, en ese Estado, una persona judía no puede casarse con una persona no judía, tiene que irse al extranjero para hacerlo. Es insoportable en el siglo XXI y es la herencia de la religión de nuestros padres. Israel debería pertenecer a todos los israelíes; de hecho un moldavo recién llegado, se encuentra allí más en su casa que mi vecino de despacho de la universidad de Tel Aviv que es un árabe israelí.
J. A.: El judaísmo no se reduce a eso. Hay que comprender la inmensidad del judaísmo, en la cual el Estado de Israel no ocupa más que una pequeña dimensión. El judaísmo merece ser conocido más allá de la caricatura dibujada por sus detractores que ven en él un pensamiento sectario, que denuncian su vinculación al estado de Israel, que atizan la polémica con los cristianos… Intento mostrar la gigantesca extensión de la aporatación judía al pensamiento universal, a la invención del tiempo, al método científico, todo lo que prueba cuan generoso, vasto y sofisticado es ese pensamiento. Ha sido realmente conformador de la historia humana; no sólo por que aportó la idea del dios único, sino también la de poner por delante al prójimo y la idea de que la vida es más importante que todo, incluso que la fe.
L’Express: En cualquier caso, ¿no está eso lejos de la política practicada por Israel?
J. A.: El pueblo judío existe más o menos desde hace tres mil años. Tres milenios de los cuales no ha sido realmente un Estado más que durante unos ciento veinte años o, todo lo más, tres siglos si contamos por extensión el periodo de los Asmoneos. ¡Tres siglos en tres milenios! Así pues el judaísmo no se limita al Estado de Israel. Es fundamental que Israel haga todo lo posible para sobrevivir pero si, dentro de mil años, tuviera que desaparecer o si tuviera algún día que dejar de ser un Estado j udío, el judaísmo podría aún proseguir su gran aventura. Incluso si Israel experimentase un proceso de desjudaización y entrase a formar parte del proceso de oriente medio.
Shl. S.: Sobre este último punto, tengo que decir que nosotros los israelíes somos habitantes de Oriente Medio y como tales debemos considerarnos.
J. A.: El judaísmo comporta también la ambición de progreso universal, Vivir en Oriente Medio no significa volverse oscurantista como, a veces lo son sus vecinos ¡so pretexto de ser mejor aceptado por ellos! Israel es portador de la llama de la democracia y de la lbertad con toda su vocación de legar a ser un Estado como los demás y de fundirse en la región. La cuestión esencial está en saber si la carrera de velocidad entre la civilización y la barbarie será ganada por la civilización. Israel con un Estado Palestino que le es necesario, ¿será capaz de hacer valer los ideales en oriente medio y no contentarse con ser aceptado al precio de renunciar a los principios de progreso? Ahí es donde el judaísmo es fundamental para no perder el rumbo. Sin el judaísmo, Israel estaría condenado a la desaparición.
Shl, S.: Yo, como israelí, no estoy seguro de haber aportado democracia a la región. Lo mismo que los americanos en Irak. Por la opresión que estamos haciendo reinar desde hace cuarenta años sobre los territorios ocupados, por la ausencia de cualquier proyecto político válido dirigido a los palestinos, hemos debilitado el ideal democrático en el Próximo Oriente y desacreditado a las fuerzas laicas. No niego la afinidad ni la solidaridad entre los judíos del mundo, sobre todo después de la Shoah, pero deploro que a causa de ese vínculo, los judíos del mundo entero se arroguen un derecho sobre la tierra de Israel superior al de sus habitantes árabes. Un judío francés puede, en cualquier momento, irse de Francia y venir a instalarse en Israel disfrutando de una ciudadanía de pleno derecho; un árabe israelí que ha nacido y vive en esta tierra, no tiene las mismas posibilidades.
J. A.: Israel es un país al que se le pide una moral superior a lde del resto del mundo, cuando está rodeado de gente que quiere su destrucción. En muchos aspectos, la existencia del Estado Palestino es mucho más importante para la supervivencia de Israel que para la de los países árabes. La mejor prueba de ello es que estos últimos no han hecho nunca nada para crearlo, y eso que ha sido posible desde 1947.
Etiquetas:
antisemitismo,
democracia,
Israel. Palestina,
limpieza étnica,
sionismo
domingo, 18 de enero de 2009
CUANDO EL GENOCIDIO ES LA ÚLTIMA SALIDA
AUTOR: JOSE LUIS BARREIRO
SECCIÓN: LA TORRE VIGÍA
MEDIO: PERIÓDICO LA VOZ DE GALICIA (A CORUÑA)
Fecha de publicación:
Lunes 29 de diciembre de 2008
"CUANDO EL GENOCIDIO ES LA ÚNICA SALIDA"
Israel es un Estado de base étnica, destinado a reagrupar a una comunidad judía que fue dispersada repetidas veces en los últimos 25 siglos. Por su propio origen, y por su definición actual, esta comunidad judía no responde a ninguno de los criterios de socialización política que se utilizan en los Estados modernos, y por eso funciona como un grupo cerrado al que no se puede ingresar y del que difícilmente se puede salir. Tal es el motivo por el que la cuestión israelo-palestina carece de tratamiento adecuado en el marco de las políticas de integración que hoy aplicamos. Y de ahí se deriva también que el Estado de Israel funcione necesariamente como una entidad genocida. Porque, si llevase a cabo políticas de integración con la comunidad palestina, negaría su propia esencia. Y porque, si dejase que la comunidad palestina se desarrollase con normalidad en el territorio que viene ocupando desde hace milenios, el arma demográfica -que es la única arma eficaz que poseen los palestinos- haría su justicia en un par de decenios.
El error de crear el Estado de Israel solo puede mantenerse con otros errores que se suceden con un ritmo y una brutalidad crecientes. Y por eso tenemos que asistir periódicamente a este espectáculo de fariseísmo político y humanitario en el que tanto la UE como los Estados Unidos apelan al imposible y nauseabundo equilibrio entre una comunidad militarizada y dueña de todos los recursos jurídicos e institucionales y otra comunidad recluida en guetos de miseria e injusticia, y convertida en una fuente de trabajo barata y desregulada para el Estado judío.
Mientras las comunidades judías inmigrantes -cada vez más artificiosas- endurecen el caos y la miseria de los guetos palestinos, los habitantes de Gaza tratan de sobrevivir entre dos fuegos mortíferos: el que genera Israel cada vez que hay elecciones, o cada vez que tiene una disculpa para volver al statu quo que más le conviene, y el que alimenta Hamás con sus políticas radicales, que, si por una parte constituyen la única autoridad visible en el caos de Gaza, también le dan a Israel la disculpa que necesita para disfrazar sus operaciones genocidas como guerra contra el terrorismo internacional.
Y así seguimos. Conviviendo con un conflicto cada vez más invisible, que lleva en su esencia todos los males y toda la criminalidad institucionalizada que lastran y emponzoñan la política internacional. Un conflicto que, metido en nuestro propio mundo, nos resta la legitimidad que necesitamos para avanzar en la democracia global que constituye la última esperanza frente al caos que estamos generando en los solares del tercer mundo. Porque esta es -y no la economía- la crisis de nuestros días.
SECCIÓN: LA TORRE VIGÍA
MEDIO: PERIÓDICO LA VOZ DE GALICIA (A CORUÑA)
Fecha de publicación:
Lunes 29 de diciembre de 2008
"CUANDO EL GENOCIDIO ES LA ÚNICA SALIDA"
Israel es un Estado de base étnica, destinado a reagrupar a una comunidad judía que fue dispersada repetidas veces en los últimos 25 siglos. Por su propio origen, y por su definición actual, esta comunidad judía no responde a ninguno de los criterios de socialización política que se utilizan en los Estados modernos, y por eso funciona como un grupo cerrado al que no se puede ingresar y del que difícilmente se puede salir. Tal es el motivo por el que la cuestión israelo-palestina carece de tratamiento adecuado en el marco de las políticas de integración que hoy aplicamos. Y de ahí se deriva también que el Estado de Israel funcione necesariamente como una entidad genocida. Porque, si llevase a cabo políticas de integración con la comunidad palestina, negaría su propia esencia. Y porque, si dejase que la comunidad palestina se desarrollase con normalidad en el territorio que viene ocupando desde hace milenios, el arma demográfica -que es la única arma eficaz que poseen los palestinos- haría su justicia en un par de decenios.
El error de crear el Estado de Israel solo puede mantenerse con otros errores que se suceden con un ritmo y una brutalidad crecientes. Y por eso tenemos que asistir periódicamente a este espectáculo de fariseísmo político y humanitario en el que tanto la UE como los Estados Unidos apelan al imposible y nauseabundo equilibrio entre una comunidad militarizada y dueña de todos los recursos jurídicos e institucionales y otra comunidad recluida en guetos de miseria e injusticia, y convertida en una fuente de trabajo barata y desregulada para el Estado judío.
Mientras las comunidades judías inmigrantes -cada vez más artificiosas- endurecen el caos y la miseria de los guetos palestinos, los habitantes de Gaza tratan de sobrevivir entre dos fuegos mortíferos: el que genera Israel cada vez que hay elecciones, o cada vez que tiene una disculpa para volver al statu quo que más le conviene, y el que alimenta Hamás con sus políticas radicales, que, si por una parte constituyen la única autoridad visible en el caos de Gaza, también le dan a Israel la disculpa que necesita para disfrazar sus operaciones genocidas como guerra contra el terrorismo internacional.
Y así seguimos. Conviviendo con un conflicto cada vez más invisible, que lleva en su esencia todos los males y toda la criminalidad institucionalizada que lastran y emponzoñan la política internacional. Un conflicto que, metido en nuestro propio mundo, nos resta la legitimidad que necesitamos para avanzar en la democracia global que constituye la última esperanza frente al caos que estamos generando en los solares del tercer mundo. Porque esta es -y no la economía- la crisis de nuestros días.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
